Sede del Instituto Gentenatural instituto gente natural

Dónde encontrar mujeres

¿Dónde encontrar mujeres?
 
 Así como en principio todas las mujeres pueden ser conquistadas, todos los
lugares son buenos para establecer contactos. Son innumerables. Desde que
usted comienza la experiencia, se sorprende de la facilidad con la cual usted
encontrará oportunidades, no importa dónde vaya.
 
EN LA CALLE…
Yo comencé por la calle, porque es en general el primer lugar cuando uno va
saliendo de la casa o de la oficina. Algunos me objetarán que eso no se hace…
Tienen ese prejuicio. Eso no se hacía hace más de cincuenta años, pero
ahora…
 
Hoy, no sólo eso se hace, sino que es muy eficaz. Además, este es un lado
aventurero y romántico que gusta a muchas mujeres. Si percibe en la calle una
mujer que a usted le gusta, no dude en abordarla.  Veremos en seguida y en el
próximo capítulo lo que usted puede decirle.  Si usted se cruza con ella y a
usted le gusta ella, envíele una sonrisa. Si ella responde, no dude en
acercársele. Si usted no osa abordarla en la calle, sígala.
 
Quizá ella entre en un restaurante o en un almacén donde le será más fácil
abordarla. Debo admitir que hice muchas conquistas en la calle. Las mujeres
aman la audacia que eso demanda a un hombre para abordarla así. Ellas le
recompensan con frecuencia.
 
EN EL BUS, EL METRO…     
 
Los transportes comunitarios son también un excelente lugar. Si usted
encuentra un lugar libre al lado de una mujer bonita, no dude en sentarse allí.
Después de todo, usted está en un lugar público. Comience la conversación.
Pregúntele en qué lugar se baja y esté atento a decírselo o a acompañarla de
ser posible. Si usted espera el bus o el metro, en la misma fila, no dude en
romper el hielo.
 
Consulte su reloj como si no tuviera prisa o estuviese retardado. Pregunte a la
mujer si ella cree que el bus o el metro demorará mucho en llegar. Hágale un
cumplido. Dígale que al menos en su compañía es menos aburridora la espera,
que usted tiene suerte al haber encontrado una personan tan encantadora
como ella. Pídale información.
 
EN UN RESTAURANTE… Los restaurantes son igualmente lugares excelentes para encontrarse.  A la
hora de almorzar, sobretodo. Seguramente ha notado en qué punto hay
mujeres que almuerzan solas. Mi experiencia me ha enseñado, para mi
sorpresa, convengo en ello, que pocas son las que rehúsan que un hombre se
una a ellas para compartir la hora del almuerzo. Todo está en la forma de
pedirlo. Amistosamente. Formalmente. He ahí la clave.
 
Usted puede decirle simplemente: “También yo estoy solo, ¿puedo compartir la
hora de almuerzo contigo? Me horroriza almorzar solo” 
 
Usted puede agregar, sonriendo:  “Yo me digo que almorzar solo es muy malo
para la digestión”. O, alguna cosa como:  “Es mejor almorzar en agradable
compañía”
 
Si entrando al restaurante, usted nota una mujer sola, en un compartimiento o
que las mesas están próximas (a veces se tocan, lo que permite al propietario
recibir más clientes tanto como crear un clima que favorezca los encuentros y
dar así buena reputación a su restaurante), no dude y siéntese cerca de ella.
Usted podrá entonces preguntarle si es la primera vez que viene al restaurante.
 
Sea que responda afirmativa o negativamente, usted lleva las de ganar. Si dice
no, usted hace como si usted hubiera ya estado allí y le da una sugerencia
sobre el menú. Esta es una excelente entrada en materia. Si responde,
afirmativamente, haga como si usted acabara de descubrir el restaurante y
pídale sugerencia del menú. Ella estará gustosa de que usted la consulte.
 
Hablando de restaurantes, existen algunos que son de renombre para los
encuentros. Frecuéntelos. Dé al mesero propina generosa. Él se acordará de
usted. Y no dude decirle que usted desea un lugar cerca de tal mujer, sea que
esté sola o con alguna amiga. Eso devendrá rápidamente una convención, una
suerte de complicidad entre ustedes y a él le dará gusto reservarles las mejores
mesas. No olvide la propina. Es el principio de Pavlov.  Crea en él un reflejo
condicionado. El será su aliado.  
 
En los restaurantes, hay igualmente una práctica bastante corriente, que
consiste en ofrecer una copa a distancia, una copa que uno hace llevar por el
mesero, frecuentemente acompañado de su tarjeta personal. No es mala idea.
Poco usada no obstante, y no es necesario que la mujer que acepte su copa
quiera ir más lejos. Generalmente las mujeres son poco políticas para retornar
la copa que se les ofrece pero ellas estiman que aquello no las obliga a nada.
Es en lo que, es preciso convenir, ellas tienen toda la razón.  Eso sería muy
fácil.
 
Por mi parte, estimo que una aproximación directa es preferible. Al menos uno
sabe de una vez a qué atenerse. Sobre la tarjeta de presentación que
acompaña la copa, usted puede escribir una palabra que aclarará las cosas. Un
pequeño cumplido me parece adecuado. Lo dejo a su discreción. Confíe en la
inspiración del momento. Puede ser: “Sus ojos son radiantes, ¿me daría usted
el placer de admirarlos más de cerca?” O más directamente y más apasionadamente:  “Deseo conocerla.  ¿Puedo ir
junto a usted?”
 
O incluso, el estilo enigmático:  “¿No nos encontramos ya en Roma, hace dos
años?”
 
Esta cuestión o cualquiera otra sutilmente elogiosa. Si usted se la formula, es
porque tiene el aspecto de mujer que viaja. Incidentalmente se adula a usted
mismo. Usted le enseña que es un hombre de viajes. Obviamente elija de
preferencia una ciudad a la que usted haya ido. No es, no obstante, obligatorio.
Lo importante es crear el contacto. Luego, usted improvisará, estamos
condenados a ello en este vasto mundo: a hablar, a parlotear.
 
Dije antes que el truco de la copa no era nuevo, esto no significa que los
resultados no sean sorprendentes. Cosa cierta, las mujeres no se hacen ofrecer
así, copas, a diario, esto las excita.  Esto tiene su lado romántico. Es un poco
como en el cine.
 
EL SUPERMERCADO
 
¡En el supermercado! Usted dirá que exagero un poco. Por el contrario, es
súper.  Las mujeres piensan en la aventura en todas partes, sobretodo en un
lugar tan banal, tan cotidiano como un supermercado. El efecto sorpresa será
por lo tanto, grande. Y sobretodo, puede hacerlo de manera muy simple y
anodina.
 
Además, el sólo echo de que usted mismo haga sus compras puede gustar a
numerosas mujeres que van a pensar inmediatamente que usted no es
machista, que usted cree en la igualdad de los sexos puesto que no se molesta
por hacer una tarea de casa.
Las ocasiones para abordar a una mujer son múltiples en un  supermercado. Al
comprar las legumbres, usted puede preguntarle, por ejemplo, donde diablos,
está el pescado, que no lo encuentra. O incluso sobre la elección de un
producto. Si ella busca algún artículo en el estante de libros, hace un gesto de
dificultad, usted puede ofrecerse para ayudarle.
En la caja, en la fila, usted puede disfrutar el tiempo de espera. Cosa cierta, no
desprecie los supermercados. Usted verá, usted tendrá el pan en la mano.
 
LOS ALMACENES
 
Los almacenes son lugares de oro.  No sólo hay clientes, sino igualmente
vendedoras, muchas de las cuales son muy bellas. La ventaja con ellas, es que
están obligadas a responderle.Personalmente hice tres deliciosas conquistas con vendedoras. Y  ¿sabe por
qué y cómo? Simplemente siendo gentil con ellas. La mayor parte de los
clientes están deprisa, impacientes y tratan con sequedad a las vendedoras. Si
usted es cortés, si usted habla con ellas, hace algún juego de palabras con
humor, ella estará gustosa. Su presencia es refrescante. Usted le cambia las
experiencias con las viejas pinches que la molestan a lo largo del día.   
 
No dude en pedirle su opinión. Ella estará gustosa. Puede pedirle consejo para
comprar un regalo para su hermana o su mamá, esta  última es preferible, la
primera opció puede parecer sospechosa. La facilidad con las vendedoras,
repito, es que ellas deben hablarnos y darnos su tiempo. Esto es simplemente
maravilloso.
 
Otro departamento de venta, excelente, es el de ropa masculina.  Elija los
vestidos para usted y luego pídale sugerencias a la vendedora. Pregúntele lo
que a usted le va bien. Dígale que usted aprecia enormemente la opinión
femenina.
 
Con los clientes, usted puede utilizar una táctica similar. Si la vendedora no está
cerca y algotra bella mujer está por ahí, no dude en pedirle su opinión. El año
pasado hice un encuentro con una exquisita mujer utilizando esta técnica.
Simplemente le pedí: “Discúlpeme por molestarla, señorita, pero tengo un gran
problema, ¿podría usted ayudarme?” 
 
Es, además, algo a lo que ninguna mujer se rehúsa, a menos que sea
totalmente antisocial. Esto tiene la ventaja de que la mujer no tiene la impresión
de que la estén conquistando. Incluso, si la tuviese, y le molestase, esto no da
mala espina.  Detalle capital con muchas mujeres.  Bueno, retomo.  “¿Querría
usted ayudarme?” le dije. No logro decidirme entre tal o tal corbata, tal o cual
camisa…
No les cuento lo que siguió. No me creerían. Ustedes pensarán que quiero dar
una imagen de seductor irresistible. De hecho, esta mujer hacía compras,
cuanto estaba aburrida. Le daba la corredera. Buscaba inconscientemente el
alma con la cual reconfortarse. Sepa que innumerables damas están en tal
situación.
 
LOS MUSEOS
 
Muchas mujeres visitan los museos, sobretodo en la tarde, por las mismas
razones. Se aburren. Seguro que también hay maestras en las artes. Pero ello
no impide que también ellas se aburran.  La mejor es detenerse, simplemente
frente a una pintura y dejar caer, junto a la mujer algún comentario.  Hay
muchos tipos.  Puede ser “Yo no sé por qué Gauguin pudo llegar a ser célebre
con semejantes pinturas”.
 
Si ella es una especialisata en Gauguin, usted puede estar seguro que ella
explicará. Una discusión se seguirá problablemente.  El resto viene por
añadidura. Inútil es dibujárselo. ¿No es así? Usted ha roto el hielo, es lo que cuenta. Usted puede pedir, de manera neutra:  “¿Qué piensa usted de esta
pintura?” O, incluso: “¿Esta pintura es del periodo, (supongamos) de Picasso?”
 
Evidentemente, si ella es totalmente inclusa, usted corre el riesgo de
avergonzarla. Pero ella pensará quizá que usted, conoce de eso un poco, si
hace semejantes preguntas. Por lo que también corre el riesgo de interesarle. 
Usted puede decir, igualmente:  “No entiendo nada de esta pintura”. En su
opinión, ¿A qué quería llegar el pintor?”
 
Ella no verá probablemente, inmediatamente, a dónde quiere usted llegar.
Usted la deja entrar en confianza… Así, por pequeñas aproximaciones
sucesivas.  Juzgue usted por los puntillistas4
…  Es evidente que los encuentros
que usted hace en un museo son de diferente género a los que puede hacer en
la calle. Esto depende entonces del tipo de mujeres que usted busca.
 
LOS CURSOS Y LAS ESCUELAS
 
No me detendré mucho en las escuelas. Antes les cité un ejemplo de una
conquista que hice en mi clase de alemán. Las mujeres se sienten, en tal
ambiente, en confianza con sus compañeros de clase, además de que hay un
interés común, esto facilita enormemente las cosas. En el curso de las
discusiones de grupo que con frecuencia tienen lugar en las clases, es fácil
hacerse notar por la mujer que a usted le interesa.
 
Después del curso, usted puede acercársele y decirle que le gustaría que le
explique por qué piensa tal o cual cosa o incluso lo que piensa de tal teoría que
el profesor acaba de exponer. Hay una infinidad de cursos que usted puede
tomar.
 
Le recomiendo, evidentemente aquellos en donde los hombres son minoría. Los
cursos de mecánica automotriz son sin duda apasionantes, pero no son
frecuentados por clientela femenina. A cambio un curso de ballet, de gimnasia,
de cocina incluso, pueden ponerle a usted como minoría. Es sin duda una de
las pocas veces en que es muy agradable pertenecer a la minoría. Las mujeres
darán el primer paso. Una rivalidad se creará quizá a su respecto. Las mujeres
querrán saber, cuál de entre ellas suscitará su interés. Usted será el  único
beneficiado.
 
LA PLAYA
 
En la playa, sobretodo en vacaciones, las ocasiones son innumerables. El sol,
el mar, el aire salino, la brisa, el estar lejos de casa, todo contribuye a dar el
toque de aventura. Esto es muy fácil. Usted rota una chica, usted camina cerca de ella. Puede pedirle fuego, ofrecerle
un cigarrillo. Las posibilidades son infinitas. Si todos los lugares están
ocupados, alrededor de ella, usted puede, accidentalmente tirar un balón cerca
de ella, luego excusarse pero entrar en conversación. Si hace mucho calor,
como es frecuente el caso, puede ofrecerle algún líquido y tomar también usted,
uno.
 
LOS PARQUES
 
Los parques son, igualmente, lugares excelentes. Muchas mujeres van allí, a
soñar, leer, y descansar. Siéntese en el mismo banco que ella. Son bancos
públicos, ¿no?, es preciso que usted recuerde bien esto. Si ella lee, pregúntele
si es interesante. Si por suerte usted lo ha leído ya, pueden evidentemente
discutir.
 
DISCOTECAS
 
Obviamente son lugares para conquistar.  Es un lugar, en todo caso, al que
espontáneamente van los que quieren encontrar a alguien.  Sépalo bien, si no
lo sabía ya, que la mayor parte de las mujeres que van allí, lo hacen por la
misma razón que los hombres. Evidentemente, hay algunos puristas que no van
sino exclusivamente para bailar. Pero son muy pocos.
 
Es ante todo un lugar de encuentro. Las técnicas a utilizar son innumerables.
Las abordaremos además en el próximo capítulo. Quiero sólo decir algo.
¿Quiere saber usted cuál es en mi opinión la mujer más fácil de conquistar?
Supongo que sí, puesto que usted está aún leyendo este libro. Y bien, es la
mujer que va sola a una discoteca.
 
A pesar de la revolución feminista, los prejuicios son aún muy fuertes respecto
de las mujeres que salen sin escolta o al menos sin compañía de alguna amiga.
Hay incluso lugares, donde una mujer sola, no es admitida.
 
Entonces, para qué una mujer subvierta los prejuicios y ose ir sola a un bar o a
una discoteca, es necesario que realmente desee encontrar a alguien.  Casi
desesperadamente.  Si usted está en el mismo caso, no dude entonces en
abordarla. Puede poner de por medio su común soledad. Entonces anímese. Si
usted nota a una mujer sola en un bar, tiene 9 chances sobre diez de que ella
se sentirá muy bien de que usted le hable.  No digo que a usted le vaya a
gustar necesariamente o que ella vaya a echarse en sus brazos y que usted la
llevará a su lecho esa misma noche, pero si le digo, que ella no lo rechazará.
Este ya es un buen punto, ¿no?

NO IMPORTA DÓNDE…
 
Sería inútil intentar hacer una lista exhaustiva de los lugares donde usted puede
hacer encuentros, establecer un contacto, puesto que de entrada hemos dicho
que usted puede conquistar en todas partes.  Entonces, no dude. Elija
conquistar en todas las ocasiones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Google
 
Web gentenatural.com.ar

Colaboraciones