La mujer de su vida
¿Y la mujer de su vida?
Hay una edad para múltiples reencuentros. Luego viene aquella en que uno
busca el amor para la vida. Para aquellos que están insatisfechos de su vida
sentimental, que seducen regularmente a las mujeres pero que gustarían de
encontrar la mujer de su vida, observe la misma regla.
No hay más apaciguamiento probable en la vida, tanto para un hombre como
para una mujer, que el de encontrar su pareja, el amor de su vida. Sea casto. No acepte la mediocridad, los compromisos medios. Digase que usted no tocará mujer alguna, si no encuentra a la mujer que verdaderamente usted desea y por lo tanto condesciende en amar, su alma compañera, aquella que usted busca desde siempre. Es en mi opinión la mejor forma de
encontrarla. Rápidamente. Sin que usted además tenga que hacer nada especial para encontrarla. Ella llega. No salga más que lo habitual. Ella vendrá a usted, atraída misteriosamente por la pureza de su deseo y de su potencia.
Para encontrar la mujer de su vida, rápidamente, sea CASTO, hasta que la
haya encontrado. CRÉAME. La vida es más misteriosa de lo que la creemos. Y
las leyes del amor, también.
Ella es única…
De lo que se quejan la mayoría de las mujeres, es de sentir que un hombre las
trata de seducir, simplemente por que ellas son mujeres, y no porque ellas son
ellas mismas en sí, entonces, ellas sienten que la seducen como a cualquiera
otra, pero no por su valor de ella misma, en suma, que no se interesan en ella,
por ella misma. Es preciso que usted logre sentir y pueda hacerla sentir que ella
es única, que ella es especial, que usted la encuentra realmente interesante.
Sabe usted, ¿cuál es la manera, la más segura de hacer sentir a una mujer que
ella es única?
Sentirlo realmente.
Le daré una manera bien simple y con resultados
maravillosos. Dígase esto. En efecto, todas las personas son apasionantes,
únicas, fascinantes. Sólo que, desafortunadamente, uno no se da cuenta. Uno
esta obnubilado por su pequeño yo, que por demás es pura ficción. Uno no ve
la gente que está cerca de uno. Uno vive en una especie de sueño en el que no
tiene ni idea de nada. Es ahí donde reside, en mi opinión, el gran drama (que
realmente es una comedia) de los seres humanos. No ven nunca (tienen ojos
para no ver). No se comunican verdaderamente, nunca. ¿Por qué?. La razón
que voy a dar, como explicación, quizá lo sorprenda, por lo tanto es verdadera.
La gente no sabe, no se fascina con sus prójimos (próximos), simplemente
porque no se concentra. Les falta concentración. Su espíritu está disipado. Su
visión de la realidad y de los seres está obnubilada por todo tipo de
pensamientos y de creencias que ocupan su espíritu. No viven el momento
presente, sino como en un sueño, por demás delirante. Hic et nunc.
Voy a darles un pequeño ejercicio, muy simple que, lo digo sin ambages,
transformará su vida. Le ruego lo practique regularmente.
Es en la concentración que reside la verdadera clave de su felicidad. Usted
puede al fin, vivir en el presente, sin quebrarse la cabeza con el pasado o con el
futuro. Esto conduce incluso a una suerte de éxtasis. El ejercicio es simple.
Quizá ha oído hablar de él.
Dibuje un punto negro sobre un muro o sobre una pantalla, o en el suelo.
Siéntese confortablemente (puede ser en un ejercicio de yoga tal como el lotus
o la samaritana) y fije el punto. Sin cerrar los ojos. Tenga los párpados bien
abiertos. Esto es muy importante. Al principio, experimentará quizá dificultad.
Sentirá escozor en los ojos. No se inquiete por ello. Este ejercicio refuerza los
nervios ópticos y puede incluso ayudar a corregir ciertos defectos de la vista. La
práctica constante de este ejercicio confiere a sus ojos un encanto magnético,
ellos brillaran con una luz nueva.
Al principio, hágalo por algunos minutos. Luego podrá aumentar a media hora,
o más. Personalmente, continúo hasta que las lágrimas corran. Y créame,
tengo una excelente vista, a pesar de mis excesivos trabajos intelectuales.
El fijar la mirada es importante. Calmara su pensamiento, lo tornará claro. Este
ejercicio tan simple en apariencia, tiene extraordinarios efectos. Por asombroso
que le parezca, le ayudará a comprender su destino (su deseo). Tendrá ese
fuerte sentimiento. Tendrá pensamientos totalmente nuevos. Verá quién es
usted. Se dirá: “Yo s oy eso”. Las palabras son evidentemente incapaces de
describir ese sentimiento tan particular.
Ese sentimiento, usted lo experimenta igualmente con relación a aquellos que
lo rodean. No volverá a ver a la gentes de la misma manera que antes. De
hecho, tendrá verdaderamente la impresión de verlos por primera vez. Quedara
fascinado con las gentes y se sentirá feliz. Sus prejuicios caerán. Amará a las
personas de una nueva forma. Sentirá su drama (la vida no es dramática, sino
cómica, recuérdelo). Estará atento a lo que ellos son. Será capaz de estar
atento al pequeño punto negro en el suelo o en el muro, y también a los otros.
Esta atención tiene un extraordinario efecto sobre las personas. Se verán
atraídas hacia usted. Hechizadas por usted.
Si usted quiere que este pequeño ejercicio de concentración de el máximo de
rendimiento, le aconsejo acompañarlo de una concentración sobre su
respiración. Respire profundamente. Sobretodo; expire completamente. Es en
una buena expiración que reside la clave de la respiración. Si usted quiere tener
resulados incluso más rápidos y extraordinarios, acompañe este ejercicio de
repetición con un mantra. Un mantra es una palabra sagrada cuyo efecto es,
por decirlo así, mágico. No me extenderé en este tema. Hay libros consagrados
al mismo. Señalo que no es necesario creer en los mantras para sentir sus
efectos. Le daré dos mantras que son muy potentes y vienen de ancianas
tradiciones. El primero es el mantra HU, pronunciado I-OU. Es preciso separarlo
en dos. Usted pronuncia inicialmente I y luego prolonga el OU. Es un sonido
muy dulce, calma el espíritu y facilita la concentración. Le procurara además
otros beneficios sobre los que no me detendré pues usted mismo los
descubrirá. El segundo mantra que les doy es más largo. Es este: OM NAMA
SHIVAYA. Significa: Me inclino ante Shiva, que es una divinidad oriental. Le
sugiero repetirlo mentalmente mientras se fija en el punto negro. Hay otra forma de hacer este ejercicio de concentración. Es la mirada frontal.
Manteniendo los ojos abiertos, sin parpadear, fije el punto situado entre las
cejas en la raíz de la nariz, allí reside lo que los ocultistas llaman el tercer ojo.
Es la sede de la inteligencia.
Este ejercicio tiene efectos prodigiosos. Tornará su inteligencia
extremadamente viva y delicada. Y le abrirá igualmente un universo nuevo del
que le dejo la sorpresa. Lo practica igualmente repitiendo alguno de los
mantras. Comience por algunos minutos. Al principio, los ojos se fatigan rápido.
Persevere. Algo sorprendente lo espera al final del camino, más rápido de lo
que usted piensa. Ensaye hacer dos sesiones por día, una en la mañana, una
en la noche. Puede también hacer esos ejercicios cerrando los ojos y fijándose
en el tercer ojo. Esto depende de sus disposiciones. Elija la manera que más le
convenga.
La práctica regular de estos ejercicios transformará su vida al cabo de algunos
pocos meses. Su rostro será bañado de una nueva luz. Ejercerá sobre las
gentes, tanto hombres como mujeres, un encanto magnético. Practique.
Concéntrese. Repita el Mantra. Medite. La puerta de la felicidad está en sus
manos. Y el éxito.

