De la oscuridad a la luz
Se vive en la oscuridad de lo que se aprendió en la luz.
HOPE MAcDONALD, CUANDO APARECEN LOS ANGELES
El padre de Paula Trapalis sufrió un ataque al corazón en noviembre de 1991 y aunque fue un tiempo lleno de temores para la familia, se recuperó. En junio del año siguiente, sin embargo, se presentó con nuevos síntomas que no presagiaban nada bueno y debió ser internado en el hospital. La noche anterior a los estudios, Paula tuvo lo que ella describe como una “experiencia de ensueño”.
-Sé que no fue en realidad un sueño, pero de alguna forma vi una luz, que me dejó una impresión de tristeza por mi papá. -No hubo palabras ni una visión concreta. Paula sólo sintió que algo desafortunado iba a suceder.
Los resultados de los estudios no fueron buenos. El padre de Paula tenía cáncer. Durante los meses que siguieron, mientras él se sometía al tratamiento, Paula no quiso pensar en aquella curiosa luz. Si había sido un mensaje, no era el que ella deseaba oír.
Paula también tenía miedo porque se casaba un sábado, 22 de agosto de 1992. Su padre quería mucho a su novio, Tony, y había esperado con ansiedad aquella boda.
-Papá, debes estar bien para la boda -le hacía bromas Paula a su padre en el hospital-, ya que si no eres mi padrino, ¡no me casaré!
Su padre también le contestaba con bromas. Pero el lunes, 17 de agosto se murió.
Paula sentía una gran angustia. No sólo lamentaba la pérdida de su padre, sino que este momento extraordinario de su vida hacía que todo, incluso, fuera peor. El miércoles por la noche, después del funeral, cayó en cama exhausta y atormentada. Era imposible que se casara con Tony el sábado. Debía postergar el casamiento.
Paula había estado durmiendo sobresaltada durante varias horas, cuando de repente se despertó. Allí, de nuevo, estaba la luz que había aparecido hacía varios meses.
-Era más brillante que el sol, provenía del cielo raso, y saturaba la habitación que estaba a oscuras -dice Paula. Pero en lugar de lamentarse, sintió un indescriptible júbilo. La luz la llenaba, la envolvía de calor y tranquilidad, consolaba su acongojado corazón mientras la observaba, le daba la bienvenida, era como asolearse en ella.
-El perro estaba temblando y asustado, como hace cuando hay tormenta -dice Paula. Aunque la noche era clara.
¿Cuánto tiempo estuvo ella en contacto con la luz? Paula no tenía idea de si fue un minuto o varias horas. Sin embargo, dormía en paz y al día siguiente le dijo a su madre lo que había sucedido.
-Es extraño… -murmuró la madre de Paula.
-¿Por qué mamá?
-Porque, creo que te parecerá extraño, la otra noche yo sentí una mano sobre mi hombro mientras estaba en la cama -como Paula, su madre se sentía llena de dicha.
Paula estaba feliz el día de su boda. Feliz y asombrada. ¿Cómo podía ella sentirse así, se preguntaba, cuando cinco días antes todo su mundo se había derrumbado? Y sin embargo, se sentía feliz. Era como si su padre aún estuviera con ella, prestándole su apoyo, su orgullo y llenándola de… luz.
Paula a menudo reza porque regrese aquella luz, pero sospecha que no lo hará, por lo menos no hasta que pase mucho tiempo. Tampoco es que haya llegado a una conclusión sobre lo que en verdad era aquella luz. ¿Su padre? ¿Un ángel? Fuera lo que fuere, Paula está segura de que fue un mensaje desde el cielo, enviado para ella, para Tony y su familia cuando más lo necesitaban.
-Aún hoy llevo conmigo una paz interior y la capacidad de “sostenerla”, aun cuando extraño muchísimo a mi papá -dice-. Creo que existen signos como este alrededor nuestro. Es sólo cuestión de aceptarlos por lo que verdaderamente son.

